Tu dì rana y yo brinco
Antes que nada un abrazo a juanico que seguramente no tarda en leer esto y espero que se la este pasando bien por alla, en el viejo continente, ja, o sea en Paris, Fracia, jajaja, y si lees esto hermano, ja, no se te olvide mi encargo, jajaja, mi AMELIE, jajaja namas quiero una, no pido mas, jajaja, por cierto carnal dime que dia te conectas y a que hora y haber si nos ponemos de acuerdo y chateamos un rato, ok, espero tu respuesta, ya sea aqui o mandame un correo.
Hoy tuve una grata platica con la niña chof, jaja, hacia mucho que no platicaba con ella, y hacia mucho que alguien no me cuestionaba tanto, ja, eso creo que se debia a que en ocaciones no me doy a entnder por completo con mi forma de ser, o la gente no me entiende, y no es que me preocupe, pero por cuestiones como esta suelen suceder los malos entendidoy eso es lo que menos quiero, pero nada del otro mundo o que no se pueda solucionar, ja, la pregunta inicial fue si ya le hiba a hablar a la niña polaca?, ja, no tengo necesidad de hacerlo, es una personaa que me defraudo mucho como amiga y como persona, y como simplemente es un ser hunamo que no vale ni un varo, pues no tengo la necesidad de hacerlo, en verdad que la queria, que la estimaba y me preocupaba por ella, pero no lo aprecio, no lo valoro, y...... para que recordar , simplemente terminaron las cosas y muy mal a mi parecer, y lo mejor es alejarte de la gente que no vale ni un varo, y pues es lo que hago, ni me va ni me vien lo que haga, y ya. Me hizo pensar mas cosas aparte de eso, y pues como que si me dejo pensando en muchas otras, pero lo anañizare con mas calma, simplemente es cuestion de persepcion.
Ja, todo en la vida es cuestion de persepcion, de como uno vea las cosas y, ò de lo que quiera ver, ja, uno puede ver el vaso medio lleno o medio vacio, ja, todo es cuestion de persepcion, y ja, habalndo de forma de ver las cosas, aqui les dejo un poema de uno de mis poetas, cuentistas, dramatugo y demas, jajaja, espero que lo disfruten .
Mario Benedetti
(Paso de los Toros, Departamento de Tacuarembó,
Uruguay, 14 de septiembre del 1920)
Oh quepis, quepis, qué mal me hiciste
(Con y sin nostalgia, 1977)
1.
El obrero le dijo al militar progresista: “Buenas intenciones tal vez, pero serás mandón hasta la muerte”. El militar progresista le dijo al blanco nacionalista: “¿Querés que te sea franco? Tu reforma agraria cabe en una maceta”. El blanco nacionalista le dijo al Batllista: “Lo que pasa es que ustedes siempre se olvidan de la gente del Interior”. El batilista le dijo al demócrata cristiano: “Yo escribo dios con minúscula ¿y qué?” El demócrata cristiano le dijo al socialista: “Comprendo que seas ateo, pera jamás te perdonaré que no creas en la propiedad privada”. El socialista le dijo al anarco: “¿No se te ocurrió pensar por qué ustedes no han ganado nunca una revolución?” El anarco le dijo al trosco: “Son un grupúsculo de morondanga”. El trosco le dijo al foquista: “Estás condenado a la derrota porque te desvinculaste de las masas”. El foquista le dijo al bolche: “También ustedes tuvieron delatores”. El bolche le dijo al prochino: “Nosotros nos apoyamos en la clase obrera: ¿también en este nos van a llevar la contra?” Y así sucesivamente. “Apunten ¡fuego!, dijo el gorila acomodándose el quepis, y un camión recogió los cadáveres.
2.
El batllista le dijo al blanco nacionalista: “Y bueno, hay que reconocer que ustedes han tenido a veces una actitud antimperialista que nos faltó a nosotros”. El blanco nacionalista le dijo al socialista: “Quizá a mí me falta tu obsesión por la justicia social”. El socialista le dijo al demócrata cristiano: “Yo creo que nuestras discrepancias acerca del cielo no tienen por qué entorpecer nuestras coincidencias sobre el suelo”. El demócrata cristiano le dijo al anarco: “¿Sabes qué rescato yo de tus tradiciones? Ese metejón que tienen ustedes por la libertad”. El anarco le dijo al prochino: “Pensándolo mejor no está mal que se abran las cien flores”. El prochino le dijo al bolche: “¿Qué te parece si hacemos una excepción y coincidimos en eso de la justicia social?” El bolche le dijo al trosco: “Ojalá fuera cierto lo de la revolución permanente”. El trosco le dijo al foquista: “¡Ustedes por lo menos se arriesgan, carajo!” El foquista le dijo al militar progresista: “No creo que ustedes, como institución, vayan alguna vez a estar del lado del pueblo. Pero puedo creer en vos como individuo”. El militar progresista le dijo al obrero: “Cuando suene aquello de Trabajadores del mundo uníos, ¿me hacés un lugarcito?” Y así sucesivamente. “Apunten” dijo el gorila acomodándose el quepis. Entonces los soldados le apuntaron a él. Por las dudas no gritó: “¡Fuego!” Se quitó el quepis, lo arrojó a la alcantarilla, y algo desconcertado se retiró a sus cuarteles de invierno.
